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Se sigue manteniendo viva la tendencia de los ambientes industriales, tanto en retail, contract y viviendas familiares. Aunque, en ocasiones, es muy difícil incluir el hierro oxidado en diferentes zonas por sus características. Gracias a la pintura decorativa podemos imitar el hierro con un nivel de detalle espectacular.

Utilizamos productos químicos que hacen reacciones entre las bases metálicas, de igual modo que los hay también para bases salínicas. Sus acabados, con el tiempo, tienden a adoptar una apariencia oxidada, siendo de gran versatilidad ya que se pueden aplicar en todo tipo de superficies, incluyendo la madera.

La forma en la que se trabaja depende de la superficie o la técnica aplicada; en algunos casos brocha, esponja o rodillo. Dependiendo de las necesidades del cliente, se pueden realizar los matices que se necesiten, con una gama de colores de verde o a naranja. 

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Metal líquido, un nuevo concepto de pintura
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