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El término de estuco proviene del italiano stucco, una masa que se compone de cal, yeso, arena de mármol, cemento y pigmentos naturales. Es una de las técnicas más utilizadas en pintura decorativa, ya que permite combinar texturas diferentes a la pintura convencional. 

Existen diferentes tipos de estuco, como el estuco imitación a piedra, en caliente, liso, raspado, al tirol de Baviera o el más conocido, el estuco veneciano. Este se caracteriza por tener un acabado muy parecido al mármol pulido, con una textura aterciopelada y una gran posibilidad de tonalidades diferentes gracias los diferentes tintes, lo que le aporta múltiples opciones artísticas y decorativas. Uno de los beneficios del estuco no es solo su belleza, sino también su capacidad para reforzar e impermeabilizar las paredes, dificultando que se concentre la humedad.

Su aplicación se puede realizar sobre diferentes superficies como el yeso, cemento o madera, entre otras. Como es un material muy versátil, se puede realizar un estuco duro para su posterior pulido encima de un cemento, o un estuco flexible en madera para evitar que no se agriete. Lo que no podemos olvidar es que, a pesar de que su utilización se remonta a siglos pasados, sigue siendo una pintura decorativa atemporal, ideal para embellecer paredes y techos. 

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